En el Instagram de la estilista Emma Jade Morrison no encontrarás fotos casuales ni reflexiones personales. Su feed es más bien una exhibición de clientes meticulosamente estilizados: desde Emily Ratajkowski con un vestido Bevza en la W Magazine Originals Issue Party, hasta Lily Aldridge en Ralph Lauren en el Met Gala, Maggie Gyllenhaal en Schiaparelli en el Festival de Cine de Venecia y Alexandra Daddario en Dolce & Gabbana para el estreno de “White Lotus”. Morrison no se enfoca en la moda diaria de las celebridades; su pasión es estilizar modelos y celebridades para eventos de alto perfil donde cada detalle importa.
Antes de dedicarse por completo al estilismo, Morrison estudió inglés y filosofía en la Universidad de Chicago, sabiendo siempre que quería trabajar en la industria de la moda. “En la universidad, era la única apasionada por entrar en la moda”, recuerda. Su educación perfeccionó habilidades de precisión y perseverancia—rasgos invaluables en el modelaje, el estilismo y el trabajo con agencias de modelos.
Los inicios de Morrison incluyen una pasantía en Harper’s Bazaar y cinco años como editora de moda en Vogue. Estos roles profundizaron su comprensión de materiales, estilo y presentación, conocimientos que ahora aplica al trabajar con modelos y coordinar looks para la alfombra roja. “Recuerdo las imágenes que me impactaron—Michelle Williams en amarillo Vera Wang en los Oscars 2006, o Cate Blanchett en John Galliano en los Oscars 1999”, dice, enfatizando cómo esos momentos la inspiraron a pasar del trabajo editorial al estilismo de eventos.
En su enfoque del estilismo, Morrison equilibra la practicidad con la creatividad. Experimenta con elementos vanguardistas respetando la estética clásica, siempre presentando los atuendos como historias visuales. “Me gusta visualizar la historia en un tablero y luego compartir la idea con mi cliente”, explica. Morrison busca transmitir el mundo interior del cliente a través de la ropa, un enfoque que resuena fuertemente con los modelos y ayuda a definir su reputación entre las principales agencias de modelos.
Su relación de trabajo con Emily Ratajkowski evolucionó hacia una amistad cercana. “Emily es una persona excepcional e interesante, y busco transmitir esos aspectos de su personalidad a través de su ropa. Ella quiere sentirse femenina y sexy, lo que hace que estilizarla sea un reto emocionante”, dice Morrison.
Con respecto a las tendencias de moda, Morrison adopta un enfoque flexible. En lugar de seguir reglas, utiliza las tendencias para realzar la autenticidad, permitiendo que modelos y clientes usen looks que se sientan naturales y al mismo tiempo elegantes. Esta filosofía la ha convertido en una estilista muy solicitada entre modelos, celebridades y agencias de modelos, conectando los mundos del modelaje y la narración de la alta moda.