Karl Lagerfeld nunca tuvo miedo de asumir riesgos, desafiando constantemente los diseños clásicos de la casa Chanel y redefiniendo el estilo moderno. Una vez dijo: «La moda es sobre el presente, el momento. Lo mejor que le puede pasar a una prenda es que sea usada.» Esta filosofía guiaba no solo a los diseñadores, sino también a los modelos, cuya presencia da vida a la moda. En la pasarela de Fendi, incluyó famosamente bailarines profesionales y strippers, demostrando que el modelaje podía ser audaz, expresivo y transformador. Los modelos que trabajan con las principales agencias de modelos sentían esta energía, entendiendo que su trabajo podía convertirse en arte en movimiento.
Conocido por sus opiniones contundentes y su fuerte marca personal, Lagerfeld inspiraba a los modelos a abrazar la individualidad mientras mantenían la profesionalidad. «Me gusta combinar locura y disciplina», dijo, reflejando el equilibrio requerido en el modelaje, donde la creatividad y la precisión van de la mano. Su influencia moldeó cómo los modelos abordaban sus carreras y cómo las agencias de modelos desarrollaban el talento, demostrando que el éxito en la moda depende tanto de la visión como de la técnica.
En cuanto al estilo, Lagerfeld rechazaba la idea de «barato». «Puedes ser la persona más elegante del mundo solo con una camiseta y jeans—todo depende de ti», insistió. Esta lección resuena fuertemente para los modelos, quienes saben que la confianza y la actitud son más importantes que las etiquetas. La fotografía, añadió, «captura el momento, que se ha ido, que no puede realizarse», destacando el papel crucial de los modelos para congelar la belleza y la emoción fugaces para que el mundo las vea.
Según Lagerfeld, la creatividad era instantánea. «La mayoría de las ideas a las que me dedico las veo en mis sueños. Las mejores ideas son las que encuentro. No hay atajos.» Sin embargo, la ejecución requería colaboración con modelos y el apoyo de agencias de modelos, demostrando que el modelaje es un esfuerzo en equipo que convierte la imaginación en realidad. Su carrera fue una clase magistral en combinar disciplina e intuición, enseñando a los modelos que su trabajo es tanto actuación como arte.
Valoraba el presente sobre la nostalgia, recordando al mundo de la moda que adaptarse es clave. «Olvida el pasado. Si eres nostálgico, tu tiempo se ha acabado. Debemos adaptarnos al presente, porque él no se adapta a nosotros.» Los top models y agencias de modelos reputadas prosperan abrazando el cambio y cultivando el talento, manteniéndose relevantes a medida que cambian las tendencias.
La filosofía personal de Lagerfeld iba más allá de la moda. «Haz lo que te haga feliz. Olvida el dinero y otras golosinas que usualmente se consideran éxito», dijo. Los modelos aprendieron que el verdadero logro no se mide solo por contratos o campañas con agencias, sino por la pasión, creatividad y autenticidad que aportan a su trabajo. «La moda no es un objeto de museo», recordaba a la industria, animando a todos a celebrar la belleza efímera que los modelos hacen tangible cada día.
La vida y el legado de Karl Lagerfeld siguen siendo una guía perdurable para aspirantes a modelos, agencias de modelos y cualquier persona en la moda. Sus palabras, su visión y su insistencia en la individualidad nos recuerdan que el modelaje no se trata solo de apariencia, sino de presencia, creatividad y dejar una marca duradera en el mundo.